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La Leishmaniosis es una enfermedad crónica parasitaria que afecta entre otros animales al perro. Es transmitida por un determinado género de mosquito, (Phlebotomus = flebotomo), y son las hembras las que transmiten la enfermedad. Éstas pican a un animal ya enfermo (que tenga Leismania), succionan con la sangre el protozoo y éste desarrolla parte de su ciclo biológico en el tubo digestivo del mosquito, apareciendo la forma infectante en unos días. Posteriormente cuando éste mosquito vuelve a picar a un animal sano le inocula con la saliva la forma infectante directamente en sangre.
Debe quedar caro que la transmisión animal-animal o animal-persona sólo es posible por medio de la picadura de un flebotomo. En el caso de los humanos la infección es poco común y solo se dá en personas inmunodeprimidas. SEROPREVALENCIA EN ESPAÑA Una vez que el perro queda infectado el parásito se replica en macrófagos (clas sanguíneas) y médula ósea. Desde que se produce la infección (picadura de mosquito) hasta que se manifiesta la enfermedad pueden pasar meses, por lo que siempre se recomienda hacer análisis periódicos tras las épocas de riesgo.
Afecta seriamente a la salud del animal. En ambos casos puede existir infartación de ganglios linfáticos, perdida de peso a pesar de tener un apetito normal, etc. PREVENCIÓN: No existe actualmente una vacuna contra la Leishmaniosis, por lo que la única lucha que tenemos es la prevención. Algunos consejos prácticos:
El tratamiento es más efectivo si se detecta en las primeras fases, pudiendo suprimir los síntomas y permitiendo que el animal tenga una buena calidad de vida. Los fármacos utilizados son varios, se aplican bajo preinscripción veterinaria y es su veterinario quién adaptará el tratamiento a las necesidades de cada caso en concreto. Posteriormente y una vez estabilizado, el perro tendrá que tener controles periódicos 2-3 veces por año par ver su evolución y las posibles recaídas. Volver a Consejos / Volver al menú |